Ruta 2 de 4 · La huella del vino
lo que la filoxera no se llevóLa Ruta del Vino: la huella vitivinícola de Málaga capital
Hubo un tiempo en que decir Málaga era decir vino. La industria vitivinícola movió la economía de la ciudad y llevó el nombre de sus caldos por medio mundo, hasta que en 1878 apareció la filoxera en un lagar de Moclinejo y lo cambió todo: la provincia pasó de unas 120.000 hectáreas de viña a poco más de cuatro mil que quedan hoy. Lo que aquel insecto no pudo llevarse fue la huella, y sigue ahí, repartida por calles, tabernas, templos y palacios de la capital.
Hoy Málaga está recuperada y reconocida por sus dos denominaciones de origen, Málaga y Sierras de Málaga, dentro de una provincia con mucho que ofrecer en bodegas y cultura del vino —eso se recorre en la Ruta del Vino de Ronda y Málaga—. Pero esta de aquí no sale de la capital: es un paseo por lo que el vino dejó escrito en la propia ciudad.
Empieza en el barrio de los Viñeros —el Museo del Vino y la cofradía que los gremios del vino fundaron en el siglo XVII—, sigue hasta la plaza de la Constitución para ver el edificio que unos cosecheros levantaron en el XVIII para ayudarse entre ellos, baja a la Alameda a beber en tabernas que llevan casi dos siglos sirviendo de barril, se acerca a la única bodega visitable del término municipal y termina arriba, en el Lagar de Torrijos: la casa-lagar de 1843 que explica, con su prensa de viga y su contrapeso de una tonelada, cómo se hacía el vino de los Montes.
Se puede hacer entera en un día largo, aunque la parte urbana se camina en una mañana. Los Montes piden coche y ganas de mirar Málaga desde lejos.
Contenido facilitado por el equipo de la Capitalidad · Direcciones y horarios en validación, agosto 2026